"El tiempo acaba siempre borrando las heridas. El tiempo es una lluvia paciente y amarilla que apaga poco a poco los fuegos más violentos. Pero hay hogueras que arden bajo la tierra, grietas de la memoria tan secas y profundas que ni siquiera el diluvio de la muerte bastaría tal vez para borrarlas. Uno trata de acostumbrarse a convivir con ellas, amontona silencios y óxido encima del recuerdo y, cuando cree que ya todo lo ha olvidado, basta una simple carta, una fotografía, para que salte en mil pedazos la lámina del hielo del olvido."
(Fragmento de La lluvia amarilla)
"Cuando lo descubrí, sentí la misma conmoción que ahora, nuevamente, acaba de volver a sacudirme; que atraviesa la piel y recorre la sangre y desgarra el recuerdo como una quemadura. A veces, uno cree que todo está olvidado, que el óxido y el polvo de los años han destruido ya completamente lo que, a su voracidad un día confiamos. Pero basta un sonido, un olor, un tacto repentino e inesperado para que, el aluvión del tiempo caiga sin compasión sobre nosotros y la memoria se ilumine con el brillo y la rabia de un relámpago."
(Fragmento de La lluvia amarilla)
Cualquier cosa puede hacer que los recuerdos despierten en ti. Incluso un simple pintauñas. Un pintauñas que ya no utilizaba y no sabía muy bien por qué. Cuando me pinté las uñas con él lo recordé. Una oleada de recuerdos me invadió por dentro. En ese momento me acordé de todo, todo lo que pensé que no estaba tan presente, que ya estaba olvidado...

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